septiembre 19, 2017

Las piezas litúrgicas que se usarán en la misa de beatificación

"Busquen con perseverancia la comunión entre ustedes. No se cansen de construirla a través del diálogo franco y fraterno, condenando como peste las agendas encubiertas. Sean premurosos en cumplir el primer paso, del uno para con el otro", instó Francisco a los cerca de 130 obispos colombianos reunidos en el palacio cardenalicio en Bogotá.

POR:Natalia Tamayo Gaviria

Son aproximadamente 20 las que estarán en el altar. Su elaboración implicó tres meses de trabajo.

El cáliz donde el papa consagrará el vino, tiene en el centro la figura esculpida de San Pedro (el primer pontífice de la Iglesia)./ Cortesía

Cuando Francisco Javier Martínez, propietario del Taller Santa Bárbara en Bogotá, se enteró de la visita del papa a Villavicencio, llamó a la Arquidiócesis de la ciudad para ofrecer sus servicios y su disposición como orfebre de elementos litúrgicos. Él quería ser uno de los afortunados de que Francisco usará sus productos en la misa de beatificación de monseñor Jesús Emilio Jaramillo y el padre Pedro María Ramírez.

“Recibimos la llamada precisamente de Francisco Javier, que nos decía que tenía su intención de ofrecer el cáliz que el papa utilizaría en la eucaristía”, dijo a El Espectador, el padre Fausto Coronel, uno de los integrantes de la Comisión Litúrgica, organizadora de la misa de Jorge Bergoglio en Villavicencio.

Cálices de los sacerdotes concelebrantes y en la mitad, el copón, recipiente que guarda las hostias.

Los objetos que, de acuerdo con Francisco Javier, hay seguridad que el papa manipulará, son el cáliz con el que consagrará el vino, las pastas del evangeliario, el incensario, la jarra con su respectivo platón y, posiblemente, uno de los copones para darle la hostia a los sacerdotes.

El oficio de orfebre

Este artesano no tenía en sus planes dedicarse al oficio de la orfebrería. Desde pequeño su papá, Pablo Martínez, le enseñó que cada domingo había una cita con Dios, que como cristiano hay que amar al prójimo y a la Iglesia católica.

Esas lecciones lo impulsaron a comunicarle a Pablo Martínez su supuesta vocación. “Le dije: ‘yo quiero ser padre’ y le dio risa, entonces eso como que me hizo perder el interés”, dice Francisco Javier.

Siguió asistiendo a misa y su amor por la Iglesia no disminuyó. Ayudaba a limpiar los templos y sus objetos litúrgicos. Así fue como comenzó su gusto por los elementos que usan los sacerdotes para la celebrar la eucaristía.

Ingresó a la empresa Golgama en Bogotá, especialista en la elaboración de orfebrería religiosa, y allí hizo carrera en el oficio: aprendió las técnicas, hizo volar su imaginación en los diseños y dominó las máquinas.

Pastas que acogerán el evangelio. La representación de la tapa es el pantocrátor: Cristo todopoderoso.

Antes de cumplir su decenio renunció y optó por independizarse. “Empecé con las uñas y puse mi negocio en una habitación. Tenía la oficina, un almacencito, el muestrario con lo que yo hacía y ahí mismo tenía el taller en el patio de la casa”, cuenta el Martínez.

De pequeño taller, al artesano de piezas papales

Montó el negocio en Bogotá y aspiraba que se llamara Taller San Francisco. La cantidad de nombres registrados en la Cámara de Comercio con la etiqueta del que ahora es el papa, le impedía bautizarse así, por lo que fue Santa Bárbara la que lo iluminó en denominarlo con su advocación.

Ahora son diez años que lleva dedicándose de lleno a su pequeña empresa, cuenta con trece personas a cargo, entre ellas cinco compañeros de su trabajo anterior.

Su fama que lo catapultó a ser el elaborador de las piezas litúrgicas para la misa de beatificación que presidirá el papa en Villavicencio, ha llegado hasta Panamá, Estados Unidos, Ecuador, Chile e incluso ha viajado a Austria, en Europa.

Vinajeras

Francisco Javier ya le había hecho trabajos a la Arquidióscesis de Villavicencio. “En varias ocasiones se ha hecho partícipe en la elaboración de los cálices de ordenación, de sagrarios en muchas parroquias”, cuenta el padra Coronel.

El ofrecimiento del orfebre, más el conocimiento de la Comisión Litúrgica de la capital del Meta sobre las labores del Taller Santa Bárbara, fueron las situaciones propicias para que Franciso Javier pusiera sus manos a la obra y desplegará toda su creatividad en los diseños de los objetos que el papa usaría para la misa de beatificación.

Las piezas especiales

De todos los elementos, los cálices son los que reúne lo característico de los Llanos Orientales: las palmas y el sol naciente sobre el paisaje de la Orinoquía.

“El sol naciente representa a Cristo. Las palmas son la vitalidad de la vida, al mismo tiempo la palma es representativa a nivel colombiano. Está la palma de cera como insignia nacional, pero también en el Llano proliferan mucho las palmas”, precisa el padre Coronel sobre las peticiones específicas que le encomendaron. El resto de la ornamentación es inventiva de Francisco Javier.

En el cáliz están tres palmas que representan la Trinidad y en medio de las columnas, logradas por el efecto del tallo de la planta, está una mini escultura en baño de oro de San Pedro, el primer papa de la Iglesia. Los demás elementos decorativos son simbologías propias del cristianismo: el pantocrátor (imagen de Cristo bendiciendo), el cordero, las iniciales JHS (Jesús Hijo Santo), entre otras.

Con este recipiente el papa se lavará las manos antes de consagrar el vino.

Los materiales usados fueron la plata, el oro y el bronce. Los objetos, a su vez, tienen acabados de baños de estos mismos elementos. “La intención desde siempre ha sido que sea muy sobrio, muy sencillo, pero al mismo tiempo hermosísimo y muy elegante”, dijo el padre integrante de la Comisión Litúrgica.

Por el momento no hay cuentas pendientes, desde la Arquidióscesis están con la tranquilidad de que Francisco Javier se ofreció voluntariamente por su interés en ser uno de los orfebres del papa. Por otro lado, el artesano aún no piensa en el asunto.

“De pronto los cálices de los concelebrantes los cobraré. Voy a sacar el precio cuando tenga tiempo y arreglo con ellos. De resto habrá cosas que no voy a cobrar, el cáliz del Santo Padre no lo voy a cobrar”, afirma Martínez. Los gastos de estos elementos podrían llegar hasta los ocho millones de pesos.

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